Parestesia: un síntoma, múltiples causas posibles

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Si te pregunto si has sufrido alguna vez de parestesia es posible que no sepas cómo responderme. Pero si te pregunto si has sentido adormecimiento de manos y pies, o quizá hormigueo las piernas o en alguna otra parte del cuerpo, tu respuesta seguramente será positiva, pues en algún momento todos hemos podido experimentar parestesias transitorias.

Un ejemplo clásico es cuando estás mucho tiempo en una posición en la que tienes presionado un nervio y dices que se te «durmió» la mano o el pie, y sientes entumecimiento y posterior cosquilleo que te deja sin sensibilidad en la zona por algunos minutos.

 ¿Qué es la parestesia?

La parestesia no es otra cosa que la sensación de adormecimiento u hormigueo en alguna parte del cuerpo, bien sea de forma temporal o crónica. No es de por sí una enfermedad, sino que es un síntoma del bloqueo de la comunicación neuronal entre cualquier parte del cuerpo y el cerebro. Sin embargo, puede causar complicaciones subyacentes cuando afecta una extremidad, provocando dificultades para caminar o para sostener objetos en las manos.

Las causas pueden ser variadas e incluyen desde el caso más común de presión de un nervio por estar en una posición inadecuada, hasta condiciones patológicas serias que pueden estar asociadas al daño a un nervio; en estos casos, la presencia de hormigueo puede ser una manifestación primaria de una patología grave. Dependiendo de cuál sea el nervio afectado o la parte del cuerpo que sufre adormecimiento u hormigueo, puede determinarse la enfermedad base que la está produciendo.

 ¿Qué puede causar la parestesia?




La sensación de hormigueo o entumecimiento puede ocurrir por diversas causas, que pueden prolongar en mayor o menor medida dicha sensación, dependiendo de su origen y del tratamiento que requieran; es por eso que usualmente la parestesia se clasifica como transitoria o como crónica.

Sin embargo, esta es una separación bastante relativa porque solo en el caso de que se produzcan daños irreversibles al nervio afectado la parestesia será permanente. Existen así entumecimientos u hormigueos temporales asociados a causas muy puntuales y transitorias y otros asociados a enfermedades base crónicas, que pueden desaparecer con el tratamiento adecuado de la enfermedad. Otra clasificación podría basarse en si las causas son de origen externo al individuo o de origen interno.

 Síntomas de adormecimiento no asociados a patologías crónicas de base

Como se señaló anteriormente, una de las formas más comunes en que se presenta la parestesia es como adormecimiento de una extremidad (hormigueo en los pies, manos, brazos, piernas) debido a la presión ejercida sobre un nervio o por la falta de movimiento durante un tiempo más o menos prolongado; en estos casos, la restauración de la sensibilidad es inmediata y total después de que se elimina la causa de la presión sobre el nervio o se realiza el movimiento del órgano en cuestión.





Otras causas no asociadas a enfermedades base importantes son:

  • Lesiones a nivel cervical, producto de un latigazo, o a nivel lumbar, que pueden provocar adormecimiento de manos y pies o en la zona superior del cuerpo; en estos casos, la restauración es gradual dependiendo de la lesión.
  • La hiperventilación y los ataques de pánico también pueden provocar hormigueo en las manos, los pies o incluso la boca; estos síntomas desaparecen en cuanto la persona afectada controla la situación que le produce el ataque.
  • Insuficiencias circulatorias, como trombosis o embolias, que interrumpen el flujo sanguíneo normal y pueden afectar la oxigenación de ciertos tejidos, produciendo efectos sobre el sistema nervioso de la zona que se manifiestan como hormigueo o entumecimiento. También falta de riego sanguíneo a una zona, por ejemplo, por congelación, endurecimiento de arterias o inflamación de vasos.
  • Picaduras por insectos u otros animales, toxinas en alimentos, tratamientos dentarios que produzcan parestesia facial, o intervenciones quirúrgicas que requieran el uso de anestesia o afecten temporalmente algún nervio también son causas de entumecimiento o adormecimiento en la zona.
  • Procesos infecciosos causados por virus o bacterias: herpes, aftas bucales, VIH, malaria, sífilis, culebrilla, síndrome de Guillain-Barré, entre otros.
  • Causas poco conocidas son la deshidratación severa o niveles anormales de calcio, potasio o sodio; radioterapia, alcoholismo, tabaquismo, consumo de drogas y efecto de contaminación con metales pesados, óxido nitroso, monóxido de carbono, etc.

Síntomas de adormecimiento asociados a patologías crónicas de base



Si el hormigueo, entumecimiento o adormecimiento ocurre intermitente o con regularidad puede indicar una condición de base grave que esté afectando de forma más severa al organismo. En muchos casos, el tratamiento de la enfermedad de base provoca el mejoramiento de la sensación de parestesia, pero en otros casos, sobre todo cuando se producen daños irreversibles sobre los nervios, la sensación de entumecimiento o cosquilleo en la zona es permanente. Algunas de las patologías más reportadas son:

  • Enfermedades que afectan el sistema nervioso, como la esclerosis múltiple, la mielitis transversa o neuropatías periféricas, como el síndrome del túnel carpiano o hernias discales.
  • Algunos trastornos metabólicos debidos a diabetes o hipotiroidismo, entre otros.

¿Cómo hacer el diagnóstico médico de su origen?




Existen varias condiciones que agilizan un diagnóstico clínico del origen de una parestesia, pues en muchas ocasiones el entumecimiento y hormigueo no tiene una causa obvia, como puede serlo una posición inadecuada.

Debe prestarse especial atención cuando la falta de sensibilidad o entumecimiento ocurre después de una lesión en la cabeza, el cuello o la espalda; cuando no se tiene control sobre el movimiento de alguna de las extremidades, o la condición de entumecimiento empeora con el movimiento; mayor frecuencia para orinar o no se tiene control de esfínteres; si la persona se manifiesta confundida o pierde el conocimiento, así haya sido por un período breve; y si se le presentan dificultades para hablar o presenta trastornos de la visión.

Para determinar la causa, el médico debe revisar el historial clínico de la persona afectada y debe realizarle un examen físico así como indicar pruebas de laboratorio para descartar las posibles causas. Además, es importante conocer algunos detalles sobre la molestia, como sitio del cuerpo afectado, cuánto tiempo tiene con la sensación de parestesia, si es un adormecimiento temporal o permanente y si realiza alguna actividad específica que pueda provocarlo (mala postura, piernas cruzadas, entre otras).

Pruebas de laboratorio específicas e imagenología para descartar ciertas posibles causas

Los exámenes de laboratorio necesarios incluyen:



  • Análisis sanguíneo completo.
  • Nivel de electrolitos y de indicadores de la función hepática.
  • Perfil tiroideo.
  • Examen toxicológico o de nivel de metales pesados en sangre.
  • Tasa de sedimentación.

Además, a través de estudios imagenológicos pueden descartarse otras patologías: angiografía; tomografías computarizadas de cabeza y columna; resonancias magnéticas de cabeza y de columna; ultrasonido de los vasos del cuello; radiografías de la zona afectada. Todos estos exámenes y estudios pueden ir acompañados de una electromiografía, para medir la conducción nerviosa y la respuesta muscular, y de una punción lumbar, para descartar posibles trastornos del sistema nervioso central.

Si bien la mayor parte de las veces la sensación de hormigueo en el cuerpo se deba a causas temporales y de tratamiento más o menos sencillo, en ocasiones representa un síntoma preciso de una patología de base que debe ser atendida de forma urgente.



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