Hipoxia: Qué es, síntomas, causas y tratamiento

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El termino hipoxia se refiere a un padecimiento caracterizado por la disminución de la cantidad de oxigeno que suministra la sangre a los diferentes órganos de cuerpo humano. Este padecimiento tiene relación directa con la hipoxemia, que es la disminución de la cantidad de oxigeno que transporta la sangre por medio de los glóbulos rojos.

La hipoxia

La oxigenación de los órganos y los tejidos del cuerpo humano es necesaria para el correcto funcionamiento del mismo, por tanto, al no haber oxigeno suficiente, las células que componen los órganos comienzan a sufrir daños. La hipoxia se convierte entonces en un problema que debe ser atacado de forma rápida y energética, en cuanto se tiene claridad sobre los síntomas.




Principales causas de la hipoxia

Existen diferentes causas por las cuales se manifiesta la hipoxia, por ejemplo, las más comunes pueden ser la altitud, anemia, enfermedades de la sangre, intoxicación por monóxido de carbono, alguna enfermedad pulmonar crónica e incluso insuficiencia cardiaca, todas son posibles causas de esta enfermedad.

Esta condición se hace particularmente peligrosa para los seres humanos ya que existen órganos que son mucho más sensibles a la falta de oxigeno, como ocurre con el cerebro, donde la falta de oxigenación puede ser causa de daños irreversibles con consecuencias devastadoras para la vida de la persona, por tanto el aporte de oxigeno deberá ser restablecido con urgencia.



Un ataque de asma, sobredosis de droga, epilepsia, ahorcamiento o ahogamiento, perdidas de sangre, electrocución e infarto son otras de las posibles causas para que una persona padezca hipoxia. Es deber del médico tratante restablecer de forma inmediata el flujo de oxigeno para poder evitar daños en los órganos del paciente, sobre todo evitar el daño neurológico, dada la importancia del oxigeno para el buen funcionamiento del cerebro.

Tipos de hipoxia

Una cantidad de oxigeno insuficiente en la sangre puede ser capaz de desarrollar este padecimiento, el cual requiere tratamiento inmediato para minimizar los dañinos efectos sobre los principales órganos del cuerpo humano.

Existen diferentes tipos de hipoxia, las mismas se clasifican dependiendo de las razones por las cuales no existe oxigenación en los tejidos y órganos.

  • Hipoxia hipoxémica

Es cuando los tejidos no presentan la cantidad de oxigeno suficiente para su buen funcionamiento dada la baja cantidad de oxigeno en sangre. La misma puede ser causada por una respiración deficiente entre otras causas.

  • Hipoxia anémica

Cuando se produce anemia, existe un efecto secundario derivado de la baja concentración de hemoglobina, que da como resultado la pobre transportación del oxigeno que respiramos, por tanto se reduce también la cantidad de oxigeno disponible para satisfacer las necesidades de los órganos y tejidos.

  • Hipoxia cerebral

Se refiere al suministro reducido e insuficiente de oxigeno al cerebro. Esto puede ser causa de graves daños neuronales para la persona que lo padece, ya que la falta de oxigeno produce la muerte celular de las neuronas dando como resultado una lesión hipóxica cerebral cuyos efectos son irreversibles.



  • Hipoxia neonatal

Se trata de la falta de oxigeno que necesita el feto para sobrevivir. Esta afección puede deberse a causas atribuibles a la madre como enfermedades pulmonares y anemia, placenta previa, interrupción de la circulación placentaria, arritmias cardiacas y algunas otras causas, las cuales tienen incidencia en el desarrollo del feto.

  • Hipoxia tisular

Se trata de una afección que se produce cuando un tejido posee una baja concentración de oxigeno. Principalmente se debe a la isquemia, que es un trastorno a nivel celular, que es causado a su vez, por la falta de riego sanguíneo. Este cuadro es sumamente peligroso debido a que causa la muerte del tejido, un daño irreversible y muchas veces mortal.

Principales síntomas de hipoxia

Los síntomas de este padecimiento se pueden agrupar en tres tipos, a saber:

  • Síntomas cognitivos. El más evidente es la pérdida de memoria a corto plazo, de hecho es el más común y universal de los síntomas característicos de este padecimiento. También ocurren cambios de comportamiento, en particular la tendencia a la agresividad verbal y física. Control de los impulsos, falta de juicio, razonamiento y demás dificultades referentes al funcionamiento ejecutivo humano. Alteraciones visuales y dificultad de procesar la información visual que se recibe.
  • Síntomas físicos. Dificultades para coordinar movimientos mecánicos como caminar, mover las extremidades o incluso sostenerse en pie. Rigidez y opresión muscular. Parálisis temporal que puede recuperarse dependiendo de la  gravedad y la atención médica oportuna.
  • Síntomas comunicacionales. Una persona que posee una lesión de este tipo presenta una evidente anomalía en el uso de lenguaje, manifestado dificultad para articular palabras debido a la falta de coordinación muscular, incidiendo de forma directa en la capacidad de comunicar las ideas de manera adecuada y entendible.




Tratamiento para la hipoxia




El principal tratamiento en caso de hipoxia aguda, consiste en establecer una vía respiratoria de forma inmediata, con suficiente cantidad de oxigeno para saturar la sangre y servir de apoyo al sistema cardiovascular.

Posteriormente, se trata la causa subyacente del padecimiento. Habiendo restablecido el funcionamiento del sistema respiratorio y cardiovascular del paciente, la persona ingresa a la primera fase de recuperación.

A medida que continúe a recuperación, comenzaran a aparecer las diferentes secuelas a nivel neurológico producidas por la falta de oxigeno. En estos momentos se hace necesario mantener al paciente en un entorno seguro y preferiblemente aislado ya que se encontrará en estado de agitación y con mucha confusión y pudieran causarse daño a sí mismos sin siquiera ser conscientes  de lo que hacen.

La recuperación va a depender exclusivamente de la gravedad de la lesión que ha sufrido. Principalmente el tratamiento se centra en la estabilización de la persona, y participar en el proceso de rehabilitación, el cual pudiera tardar años, pero es importante para garantizar una mejor tasa de recuperación.

Se hace necesario entender que la recuperación de cada persona es muy diferente y depende mucho de la gravedad de la lesión, la idea de la rehabilitación es que la persona logre recuperarse lo más pronto posible y logre seguir viviendo en un ambiente que resulte menos restrictivo.



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