La “Super” Vitamina K

La vitamina K es fundamental para mantener una vida larga y sana. Juega un papel esencial en la coagulación sanguínea y participa en la formación y mantenimiento de los huesos.

La vitamina K se puede encontrar en verduras de hoja verde y en algunos aceites vegetales. En los siguientes alimentos: lechuga, espinacas, coliflor, hígado de carne, brócoli, ternera, cordero y pollo.

Las vitaminas son micronutrientes indispensables para la vida. Generalmente su consumo se realiza a través de la ingesta de alimentos. La vitamina K es fundamental para la coagulación de la sangre. Su nombre procede de la palabra danes “koagulation”, dado que sin su presencia el sistema sanguíneo sería incapaz de funcionar de forma correcta.

La vitamina K es la protagonista de la sangre puesto que la formación de coágulos evitan las hemorragias. Esta vitamina ayuda a frenar el sangrado en caso de heridas.

Además, la vitamina K esta estrechamente ligada con el proceso de formación y desarrollo de los huesos y su presencia es vital para la remineralización y fijación del calcio. En otras palabras, para tener un huesos fuertes y sanos.

Nuestro organismo necesita cantidades muy pequeñas de vitamina K, por lo que generalmente resulta difícil detectar su falta. La carencia de la vitamina K puede ser una señal de trastornos gastrointestinales puesto que parte de la vitamina K la sintetizan las bacterias de nuestro intestino grueso.

Tener especial cuidado pacientes con terapia anti-coagulante anti-vitamina K (Sintrom), ya que reduciría el efecto anti-coagulante del acenocumarol. En estos casos no se recomienda el abuso del consumo de alimentos ricos en vitamina K, consulte con su médico o farmacéutico.

 

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